La cosa es que, como muchos de ustedes sabrán, cuatro domingos atrás – 8 de Junio – un ponja la frikeó mal y se mandó con un mionca de 2 toneladas (que alquiló especialmente para dicha ocasión) en pleno Akihabara, el centro comercial-tecnológico más concurrido de Japón. ¿A qué fue con semejante artilugio? A atropellar gente. Así es, queridos amigos. Tomohiro Kato, de unos felices 25 años, se levantó la cálida mañana del 8 de Junio y, harto del manga, de la vida, y por sobre todas las cosas de las gothic lolita que transitan por Harajuku, dijo: ‘Bueno, estoy al pedo. Hoy me voy a jugar al bowling 3-D en Akiba’. El tiempo le alcanzó para atropellar a 7 personas (de 19 a 74 años, o sea, no hizo ningún tipo de discriminación x edad o condición física, hay que reconocerle los aspectos positivos…) y para completar la performance acuchillando a dos manos (yes!) a cuanto sujeto u objeto se moviese en su radio de acción. Si buscan en Internet, cosa que los interesados en la complejísima psicología humana probablemente ya han hecho hace tiempo, van a encontrar no sólo una foto de Kato el día en que se egresó del cole, sino imágenes de lo más sanguinolentas – muchas dignas de los corresponsales de Cronica TV ponja – de ‘la mataza en Akihabara’, epíteto x el que se conoce al suceso alrededor el mundo. Para aquellos que tengan la osadía de preguntar porqué goma alguien la frikea tan duro, en el caso de Kato todo apunta a que fueron presiones laborales las que lo indujeron a realizar esa encantadora y posmoderna representación de Jack el Destripador con toques del asesino de Joy Ride (que es, dicho sea de paso, esa película cuyo-nombre-en-Latinoamérica-no-recuerdo en que el protagonista de “Rápido y Furioso” y su hermano se ven perseguidos x un camionero asesino… ). Lo curioso del asunto es que el móvil del crimen, o las sospechas sobre él, no fue tapa de las primeras noticias sobre el hecho. En cambio, el Asahi Shinbun – diario de primerísima en Japón – pone como titular de uno de los cables, el rimbombante: “OTAKU de 25 años asesina gente en Akihabara”. Interesante que sea precisamente esta característica (más abajo se señala que Kato era fana del manga) la que sirva para identificar y, si se quiere, hasta justificar la abominación. Un poco más representativas son las palabras del propio flaco: “Vine a Akihabara para matar gente. Estoy cansado del mundo. Cualquiera estaba bien. Vine solo”. Sencillamente espantoso. Tomohiro Kato se cobró 7 víctimas fatales y arrastró a las 10 heridos, algunos aún con pronóstico reservado.
martes 15 de julio de 2008
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